10.3.11

Culto de los Eggunes


Los cultos de origen africano llegaron junto con los esclavos a Brasil. Los yorubanos - uno de los grupos étnicos de Nigeria, resultado de varias agrupaciones tribales, tales como Ketu, Oyó, Ijexá, Ifan e Ifé, de fuerte tradición, principalmente religiosa - nos enriquecieron con el culto de divinidades denominadas genéricamente de orixás. (1 - por razones gráficas y para facilitar la lectura, los términos en idioma yoruba fueron aportuguesados. Ej.: orisá = el orixá/oricha.)

Esos negros yorubanos no sólo adoran y rinden culto a sus divinidades, sino también a sus ancestrales, principalmente los masculinos. La muerte no es el punto final de la vida para el yorubano, porque él cree en la reencarnación (àtúnwa), es decir, la persona renace del mismo seno familiar al cual pertenecía; ella revive en uno de sus descendientes. La reencarnación se realiza en ambos sexos; es un hecho terrible y penoso para ellos no reencarnar.

Los muertos del sexo femenino reciben el nombre de Iami Agbá (mi madre anciana), pero ellos no son individualmente venerados. Su energía como ancestral se aglutina de una manera colectiva y es representada por Iami Oxorongá, también llamada: Iá Nlá , la gran madre. Esta inmensa masa de energía que representa el poder de la ancestralidad colectiva de lo femenino es venerada por la " Sociedad Geledê", compuesta exclusivamente por mujeres, y sólo ellas detentan y manipulan este peligroso poder. El miedo del enojo de Iami en las comunidades es tan grande que, en las fiestas anuales en Nigeria en honor al poder femenino ancestral, los hombres se visten de mujer y usan máscaras con características femeninas, bailan para calmar el enojo y mantener, entre otras cosas, la armonía entre el poder masculino y el femenino .

Además de la Sociedad Geledê, existe también en Nigeria la Sociedad Oro. Éste es el nombre dado al culto colectivo de los muertos masculinos cuando no son individualizados. Oro es una divinidad así como Iami Oxorongá, siendo considerado el representante general de los antepasados masculinos y venerado solamente por hombres. Tanto Iami cuanto Oro son manifestaciones del culto a los muertos. Son invisibles y representan a la colectividad, pero el poder de Iami es más grande y, por consiguiente, mas controlado, inclusive, por la Sociedad Oro.

Otra forma, y más importante de culto a los ancestrales masculinos, es elaborada por las " Sociedades Egungum." Éstas tienen como finalidad celebrar ritos a hombres que fueron figuras destacadas en sus sociedades o comunidades, cuando vivos, para que ellos continúen presentes entre sus descendientes de forma privilegiada, manteniendo en la muerte su individualidad. Estos muertos aparecen de manera visible pero camuflada, la verdadera respuesta religiosa de la vida después de la muerte, denominada Egum o Egungum. Sólo los muertos del sexo masculino hacen apariciones, porque sólo los hombres poseen o mantienen la individualidad; a las mujeres le es negado este privilegio, así como el de participar directamente del culto.

Esos Eguns son venerados de forma adecuada y específica por su sociedad, en lugares y templos con sacerdotes diferentes de los de los orixás. Aunque todos los sistemas de sociedad que conocemos sean diferentes, el conjunto forma una sola religión: la yorubana.

En Brasil existen dos de esas sociedades de Egungum, cuyo tronco común se remonta al tiempo de la esclavitud: Ilê Agboulá, la más antigua, en Ponta de Arena, y una más reciente y ramificación de la primera, o Ilê Oyá, ambas en Itaparica, Bahía

El Egum es la muerte que vuelve a la tierra en forma espiritual y visible a los ojos de los vivos. Él "nace" a través de ritos que su comunidad elabora y de las manos de los Ojé (sacerdotes), muñidos de un instrumento invocatorio, un bastón llamado "ixã", que, tocando en la tierra 3 veces y acompañado de palabras y gestos rituales, hace que la "muerte se transforme en vida", y el Egungum ancestral individualizado esté de nuevo "vivo".

La aparición de los Eguns está rodeada de misterio, diferente al culto de los orixás, en el cual el trance se sucede durante las ceremonias públicas, delante de ojos profanos, de fieles y de iniciados. El Egungum simplemente surge en el salón, causando impacto visual y usando la sorpresa como rito. Se presenta con una forma corporal humana totalmente recubierta por una ropa de tiras multicolores, que caen desde la parte superior de la cabeza formando una gran cúmulo de telas, debajo de la cual no se ve ningún vestigio de lo que es o de quien está bajo esa ropa. Habla con una voz gutural, inhumana, ronca y, a veces, aguda, metálica y estridente - característica de Egum, llamada de séègí o de sé, y que está relacionada con la voz del mono marrón, llamado ijimerê en Nigeria .

Las tradiciones religiosas dicen que bajo la ropa está solamente la energía del ancestral; otras corriente afirman que bajo las telas está algún meriwo (iniciado en el culto de Egum) bajo trance mediúmnico. Pero, contradiciendo la ley del culto, los mariwo no pueden caer en trance, de cualquier tipo que sea. Sea como sea, Egum está entre los vivos, y no se puede negar su presencia, energética y mediúmnica, pues las ropas están allí y ahí está el Egum.